Cómo manejar los antojos
¿Alguna vez ha deseado de pronto algo dulce o salado o ha sentido un deseo intenso de comer?
La sensación puede parecer muy fuerte, como si hubiera surgido de la nada. Sin embargo, los antojos de comida no son aleatorios. Ocurren por muchas razones, tales como los mensajes químicos dentro de tu cuerpo, tus emociones y lo que te rodea. Veamos por qué surgen los antojos.
Cómo su cuerpo genera los antojos:
Su cerebro desempeña un papel fundamental. Cuando consume alimentos que le gustan, su cerebro libera una sustancia llamada dopamina. La dopamina le hace sentir feliz y recompensado. Los alimentos con alto contenido de azúcar, sal o carbohidratos pueden hacer que su cerebro libere más dopamina, por lo que podría experimentar una mayor sensación de placer.
Las hormonas también ayudan a regular el hambre. Una hormona, llamada grelina, es la que le hace sentir hambre. Cuando sus niveles son elevados, es posible que desee comer con mayor intensidad. Otra hormona, llamada leptina, le indica a su cuerpo cuándo se sientes saciado. Si la leptina no funciona correctamente, es posible que siga deseando comida incluso cuando no la necesita. Esto puede ocurrir por diversas razones, tales como la dieta y factores relacionados con el estilo de vida.
Cómo sus sentimientos influyen en los antojos:
Los antojos no son solo una cuestión física; también tienen que ver con los sentimientos.
A menudo, las personas comen cuando se sienten estresadas, tristes o aburridas. Algunos alimentos se convierten en "alimentos reconfortantes" porque ayudan a sentirse mejor, aunque sea por un breve periodo de tiempo. Con el paso del tiempo, tu cerebro asocia ciertos sentimientos con determinados alimentos. Esto puede intensificar los antojos.
Los hábitos también son importantes. Si siempre come palomitas de maíz mientras ve una película o chocolate después de un día agotador, su cerebro vincula esas actividades con la comida. Muy pronto, el simple hecho de ver una película puede despertar su deseo de comer palomitas, incluso si no tiene hambre.
Cosas a su alrededor que provocan antojos:
Su entorno también puede despertar su deseo de comer.
Ciertos olores y estímulos visuales, como el aroma a pan recién hecho, los anuncios de comida o ver a otras personas comer, pueden abrirle el apetito. Estos elementos le recuerdan a su cerebro que hay alimentos apetitosos y hacen que los antojos se sientan muy intensos, aunque no tenga hambre.
Hábitos cotidianos: No dormir lo suficiente puede hacer que sienta hambre y que se le antojen alimentos poco saludables. El estrés puede tener el mismo efecto, impulsándole a buscar alimentos azucarados o grasos como fuente de confort.
En resumen:
una señal de debilidad. Ocurren porque su cuerpo y su cerebro están trabajando en conjunto.
Cuando comprende sus antojos, puede tomar mejores decisiones. Puede preguntarse si tiene hambre, si se siente emocional o si simplemente está reaccionando a su entorno.
El objetivo no es eliminar los antojos, sino comprenderlos y gestionarlos de una manera saludable.
¿Qué podemos hacer para reducir nuestros antojos?
- Realiza tres comidas al día. Saltarse las comidas puede provocar un hambre y unos antojos extremadamente intensos, y puede dificultar el mantener el rumbo, especialmente hacia el final del día.
- Asegúrese de que sus comidas sean equilibradas e incluyan una amplia variedad de grupos de alimentos. Si su comida contiene solo uno o dos grupos de alimentos, la intensidad de los antojos podría ser mayor más tarde.
- Procure combinar proteínas magras, grasas saludables y fibra en tus comidas principales y sus refrigerios.
- Gestione el estrés de manera eficaz. Realice ejercicio físico con regularidad y practique actividades de “mindfulness”, como el yoga o la meditación. Si nota que siempre recurre a la comida para lidiar con el estrés, podría resultarle útil buscar la ayuda de un terapeuta.